Revista EDICIC, San José (Costa Rica), v.25, e-5825, p.1-16, 2025. ISSN: 2236-5753
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contexto sociohistórico desde el que se elabora y, por lo tanto, hay constructivismo de los saberes, la
ciencia es una construcción social dependiente e inseparable de los sujetos que la construyen,
determinando la forma y el contenido de la misma.
Históricamente se ha situado la objetividad y la razón del lado masculino, y la subjetividad y el
sentimiento del femenino. En esta división del trabajo emocional e intelectual, la ciencia quedó para
los hombres. Un error entre entender la subjetividad como lo contrario a la objetividad en el sentido
de que algo que es objetivo es justificado y lo que es subjetivo no es justificable. Lo que conduce a la
idea de que la ciencia es algo que está completamente separado de uno mismo, y viene dado por la
creencia, de que la ciencia es algo imparcial y valorativamente neutro. O sea, en la ciencia no
intervienen más valores que los que tengan que ver con la verdad y la evidencia empírica, y que valores
políticos, económicos, sociales e ideológicos no tienen cabida.
Aparecen las dificultades del desarrollo de la epistemología feminista, que trata de desarticular
la aparente neutralidad de la ciencia y develar el modo en que los intereses se filtran en la construcción
de teorías científicas, es el análisis del lenguaje y en la metodología de la ciencia.
Y un sexismo, que ha sido señalado por muchas epistemólogas, en las teorías científicas en
tanto que producto; hay otro en la composición y exigencias de pertenencia y méritos, en las
comunidades científicas, en tanto que proceso.
El vínculo entre ambos conlleva a recibir el aporte de las mujeres a la ciencia necesario. La
perspectiva de la ciencia representa intereses y preocupaciones sociales fáciles de identificar y muy
rara vez eran las de las mujeres. Esos marcos conceptuales, con frecuencia, representaban intereses
contrarios a los de las mujeres (Harding, 2012).Este tipo particular de especificidad cultural aseguraba
la ignorancia y el error sistemáticos no sólo acerca de las vidas de las mujeres,
La epistemología tradicional en las Ciencias de la Información ha sido criticada por su enfoque
positivista y empirista, que privilegia la objetividad, la neutralidad y la universalidad. Este enfoque ha
marginado las voces y experiencias de las mujeres y otros grupos minoritarios, perpetuando sesgos de
género en la investigación y la práctica.
Debido al ocultamiento de la Historia las mujeres científicas y tecnólogas existe una distorsión
histórica presente en el hecho de que la mujer raramente aparezca como protagonista en la historia,
no sólo de la ciencia, sino de todas las facetas de la humanidad. No hay que olvidar los sesgos
habituales de la historiografía.
La historia de las mujeres científicas y tecnólogas tiene sus propios problemas y dificultades.
Donde la docencia e investigación en la actualidad todavía que ignoran el enfoque de género perpetúa
un déficit histórico. Aún hoy las mujeres están bastante ausentes de su construcción teórica (Solsona,
2006).
Las epistemólogas feministas argumentan que la objetividad y la neutralidad son ideales
inalcanzables, ya que los investigadores están situados en contextos sociales e históricos específicos.
Además, la búsqueda de la universalidad, a menudo, ignora la diversidad de las experiencias humanas,
particularmente las de las mujeres y otros grupos.
La epistemología feminista es definida como una rama de la epistemología que investiga la
influencia de las concepciones y normas de género, socialmente construida en la producción de
conocimiento. Esta corriente de pensamiento surge en la década de 1970, en el contexto del